Monday, 21 July 2008

Atmoterrorismo

Las ciudades ya no son lo que eran. El siglo XXI, que comenzó el 11 de septiembre, las cambió.
40 terroristas chechenos tomaron el 23 de octubre el teatro Palacio de la Cultura. El ejército ruso redujo a la mayoría ellos con gases inoloros, incoloros e insaboros y 118 rehenes murieron. No importaban para Putin.
Lo mismo en el metro de Tokio. ¿Fue el comienzo del atmoterrorismo en la ciudad en el que el ciudadano se suicida respirando? Fue uno de los comienzos. En el año
1346, los Mongoles sitian la ciudad de Caffa, en Crimea, una posesión genovesa. Durante el asedio, sus catapultas lanzan cadáveres contagiados de peste bubónica por encima de las murallas, infectando a los sitiados de la terrible enfermedad. Eran los comienzos del atmoterrorismo donde atmo = aire. toda Europa quedó infectada por la peste negra.
Lo de Belén Esteban también es atmoterrorismo: se filtra por todos nuestros canales, a la hora que sea y, mucho o poco, tenemos que respirarla. Tengo los ojos y la lengua negra de verla.

En Bombay dicen que hay
Plaga de peste bubónica.
Hoy estrena Echegaray
y Clarín hace la crónica.
Mejor estar en Bombay.


Las ciudades han cambiado, definitivamente han cambiado. Ahora tenemos miedo al terrorismo, a las mochilas, a los islamistas, a los chechenos a Osama y a Belén Esteban, que nos contaminan todos por igual.
Y la crisis, a los que somos más pobres, ni nos alcanza: nos ignora. Somos despreciables, materia prescindible... No está mal ser un extraño para eso que todos llaman "la crisis". Para ella sólo somos miserables y unos desarrapados y cuando el Ministro Solbes habla de ella en la cajatonta siento que se está refiriendo a Beirut o, si acaso, a algo extraordinariamente lejano que no me toca ni de refilón. No tengo dinero para estar en crisis. No tengo tiempo para estar en crisis, tengo demasiado trabajo para pensar el ella.
Se me acumulan los papeles y las webs en el escritorio y en el Bookmark. No sé si mañana me acordaré de todo lo que quiero leer y pensar o si lo mandaré todo al carajo y me pondré a escribir como si mañana a las cinco fuese el día del fin del mundo.
Hoy terminé la Release2 del cuento de Simbad, algo más larga y adaptada a otro certamen. Más perfecta. Menos fresca. Saldrá en el correo de la mañana (esta frase quedaba muy bien en un libro de John Cheever, en mi bloggie queda fatal porque es innecesaria: aquí no hay correo de la tarde, joder).
Planes de incursión en lo que de ahora en adelante llamaremos "neoperiodismo". ¿Cómo? Ni idea. Ya veremos. Y nos veremos en Kosmópolis08
Chicos, manos a la obra, hay mucho por escribir.

@@ Giusseppe, recuerdo la extracción del petroleo y haber bailado al son de Ricky Martin el los pasillos pero no recuerdo nada de un gigante azul ni de ningún otro color: los gigantes me daban miedo y me extraña haberme reído de uno en algún momento de mi vida.

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